Un joven británico muere de una trombosis, después de infinitas maratonianas sesiones online de más de 12 horas diarias en su XBOX. Esta noticia como otras cuando algún asesino resulta que era aficionado a los juegos de rol o los comics, vuelve tristemente a estar de actualidad gracias a los medios más sensacionalistas. Hay que dejar claro, por si alguien no ha caído todavía que realizar cualquier actividad, sea la que sea, de manera obsesiva es muy negativo para la salud física y mental de cualquiera.
No hay que olvidar que el padre del chico ha demostrado una gran entereza, remarcando que no está en contra de los videojuegos, sino de la peligrosa adicción que pueden crear en mucha gente, como muchas otras cosas, pero que hay que hablar de ello, advertirlo y debatirlo.
Los videojuegos, comics, juegos de rol, etc, llevan ya muchos años entre nosotros, siendo parte indisoluble de nuestra cultura, así que encontrar ese tipo de titulares sensacionalistas es cada vez más fácil, siendo directamente proporcional a su falta de credibilidad. Aún ninguno de estos periodicuchos o canales informativos no ha dado la vuelta de tuerca igualmente absurda, encontrando a Sadam Husein como adicto a las telenovelas venezolanas, satanizando estas, y haciéndonos sospechar de cualquiera de nuestro entorno más próximo que confiese estar enganchado a estas telenovelas…
La buena noticia es que si la muerte de este pobre chico fuera extrapolable, el público de programas de telebasura como Salvame en el canal español de telecinco, los cuales alargan la duración peligrosamente, comenzarían a morir con algún tipo de trombosis, cayendo como moscas, acabando por fin con su audiencia. Seguramente apostarían por otro tipo de contenidos menos aberrantes. Quizás todo un país se iría a la porra si apostaran por los documentales, haciendo caer a todos en unas sesiones de siestas interminables, aunque seguro que es un riesgo asumible en estos momentos de la historia de la televisión.
En definitiva, lo preocupante es que este chaval como muchas otras personas, caen en absurdas adicciones que les alejan y aíslan del mundo real, quizás porque cada vez da más asco vivir en un primer mundo que presume de libertades que no son tales si uno lee entre líneas, donde da igual a quien votes porque cualquiera de las opciones seguirá siendo una marioneta de ese oscuro ente llamado “los mercados“… O bajas la cabeza y sigues siendo una pieza del absurdo engranaje (sobre todo si tienes la suerte de tener un trabajo bien remunerado, para poder ser un feliz abanderando del consumismo), o al menos te indignas, o huyes de la realidad de diversas maneras, con una adicción como por ejemplo el Quijote con los libros de caballería. Al menos él salia en busca de su Dulcinea, pero seguramente hoy día la hubiese buscado en los escenarios de juegos online como World of Warcraft.